1978
Mundial Argentina

Videla celebra la victoria de Argentina en el mundial. Tomada de www.pares.com.co.

Desde comienzos de los setenta los kepis militares mandaban en varios países de América Latina: Argentina, Chile, Paraguay y Perú tenían los uniformes más brutales. Estados Unidos alentaba el plomo y las torturas por medio de la Operación Cóndor, una de sus estrategias anticomunistas.

Jorge Rafael Videla llegó al poder en Argentina en 1976 cuando la sede del mundial ya era un hecho desde hacía al menos una década. Amnistía Internacional denunciaba la desaparición de 365 personas desde el inicio del golpe militar hasta enero de 1977. Videla tenía claro que la fiebre albiceleste podría cubrir los crímenes de la dictadura. Fillol, Passarella, Ardiles, Kempes y los demás de la legión albiceleste harían con la camisa el trabajo para que el uniforme no se manchara. En el 78 la dictadura tenía cierto apoyo en la opinión pública y la fascinación futbolera ayudó a que el fascismo tuviera soporte y conservara el poder hasta 1983. El titular de la revista Extra, luego del título argentino, mostraba la idea de que el país había demostrado su valía frente a los señalamientos internacionales: “REALIDAD ARGENTINA: 6 – LA CALUMNIA: 0”.

Pero el verdadero 6-0 fue el resultado que selló el partido Argentina vs. Perú en Rosario, en el Gigante de Arroyito, el 21 de junio de 1978. Argentina tenía que ganar por una diferencia de al menos cuatro goles para pasar en el grupo B por encima de Brasil. El dictador Videla visitó a Perú en el camerino antes del partido para desearle suerte y leer un mensaje del dictador peruano, el general Morales Bermúdez, sobre la hermandad entre los dos países. “Videla entró al vestuario con el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, supuestamente a desearnos suerte. ¿Qué tenían que hacer ahí?”, dijo el jugador peruano José Velásquez quien un año después jugó en Medellín.

Juan Carlos Oblitas, una de las figuras de los peruanos, dijo que el partido “no fue normal” y varios jugadores dijeron años después que al menos seis compañeros se habían dejado untar. También hubo donaciones de trigo del gobierno argentino al Perú luego del mundial. Para la época era bien favorable la tasa de cambio trigo/goles. La figura del partido fue Ramón ‘el Chupete’ Quiroga, el arquero peruano nacido en Argentina. Quiroga dice que no se vendió y señala al árbitro por dos goles en supuesto fuera de lugar. También ha señalado a dos compañeros que fueron más atacantes argentinos que defensas peruanos. Lindo ambiente laboral. Desde ese día Quiroga, al que también llamaban el Loco, pasó a llamarse Ramón ‘se hizo el loco’ Quiroga.

Argentina fue campeona en la final frente a Holanda y la dictadura llamó a la unidad nacional. El Flaco Menotti, técnico argentino, celebró con el pucho de la vida apretado entre los labios luego de dejar a Maradona, de 17 años, por fuera de la convocatoria.

Se ha dicho que Johan Cruyff no fue a Argentina por rechazo a la dictadura, sin embargo fueron motivos personales los que lo llevaron a renunciar a la selección. Paul Breitner, legendario 5 alemán, fue quien de verdad se negó a acompañar el mundial de Videla. Se recuerda además el gesto del arquero sueco Ronnie Hellström, quien se fue a acompañar a las Madres de la Plaza de Mayo el día de la inauguración.

Argentina derrota a Perú. Tomada de elcomercio.pe.

Línea de tiempo

Una exposición de la Universidad EAFIT con la curaduría e investigación de Universo Centro

Desde comienzos de los setenta los kepis militares mandaban en varios países de América Latina: Argentina, Chile, Paraguay y Perú tenían los uniformes más brutales. Estados Unidos alentaba el plomo y las torturas por medio de la Operación Cóndor, una de sus estrategias anticomunistas.

Jorge Rafael Videla llegó al poder en Argentina en 1976 cuando la sede del mundial ya era un hecho desde hacía al menos una década. Amnistía Internacional denunciaba la desaparición de 365 personas desde el inicio del golpe militar hasta enero de 1977. Videla tenía claro que la fiebre albiceleste podría cubrir los crímenes de la dictadura. Fillol, Passarella, Ardiles, Kempes y los demás de la legión albiceleste harían con la camisa el trabajo para que el uniforme no se manchara. En el 78 la dictadura tenía cierto apoyo en la opinión pública y la fascinación futbolera ayudó a que el fascismo tuviera soporte y conservara el poder hasta 1983. El titular de la revista Extra, luego del título argentino, mostraba la idea de que el país había demostrado su valía frente a los señalamientos internacionales: “REALIDAD ARGENTINA: 6 – LA CALUMNIA: 0”.

Pero el verdadero 6-0 fue el resultado que selló el partido Argentina vs. Perú en Rosario, en el Gigante de Arroyito, el 21 de junio de 1978. Argentina tenía que ganar por una diferencia de al menos cuatro goles para pasar en el grupo B por encima de Brasil. El dictador Videla visitó a Perú en el camerino antes del partido para desearle suerte y leer un mensaje del dictador peruano, el general Morales Bermúdez, sobre la hermandad entre los dos países. “Videla entró al vestuario con el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, supuestamente a desearnos suerte. ¿Qué tenían que hacer ahí?”, dijo el jugador peruano José Velásquez quien un año después jugó en Medellín.

Juan Carlos Oblitas, una de las figuras de los peruanos, dijo que el partido “no fue normal” y varios jugadores dijeron años después que al menos seis compañeros se habían dejado untar. También hubo donaciones de trigo del gobierno argentino al Perú luego del mundial. Para la época era bien favorable la tasa de cambio trigo/goles. La figura del partido fue Ramón ‘el Chupete’ Quiroga, el arquero peruano nacido en Argentina. Quiroga dice que no se vendió y señala al árbitro por dos goles en supuesto fuera de lugar. También ha señalado a dos compañeros que fueron más atacantes argentinos que defensas peruanos. Lindo ambiente laboral. Desde ese día Quiroga, al que también llamaban el Loco, pasó a llamarse Ramón ‘se hizo el loco’ Quiroga.

Argentina fue campeona en la final frente a Holanda y la dictadura llamó a la unidad nacional. El Flaco Menotti, técnico argentino, celebró con el pucho de la vida apretado entre los labios luego de dejar a Maradona, de 17 años, por fuera de la convocatoria.

Se ha dicho que Johan Cruyff no fue a Argentina por rechazo a la dictadura, sin embargo fueron motivos personales los que lo llevaron a renunciar a la selección. Paul Breitner, legendario 5 alemán, fue quien de verdad se negó a acompañar el mundial de Videla. Se recuerda además el gesto del arquero sueco Ronnie Hellström, quien se fue a acompañar a las Madres de la Plaza de Mayo el día de la inauguración.