1990
Colombia 1 – Alemania 1
Selección Colombia en Italia 1990. De izquierda a derecha: De pie: Freddy Rincón, ‘Coroncoro’ Perea, Andrés Escobar, Gildardo Gómez, ‘Barrabás’ Gómez y René Higuita. Sentados: ‘El Pibe’ Valderrama, ‘La Gambeta’ Estrada, ‘Chonto’ Herrera, Leonel Álvarez y ‘El Bendito’ Fajardo. Archivo CEET.
Colombia llegó al Giuseppe Meazza luego de la derrota 1-0 frente a Yugoslavia. Maturana hizo dos cambios para enfrentar a los alemanes que dirigía Franz Beckenbauer: sacó a Redín e Iguarán y alineó al Bendito y a la Gambeta. Colombia movió de lado a lado a Alemania, adormiló al equipo de Lothar Matthaus, Rudi Voeller y Jurgen Klinsmann y aceleró cuando quiso. Letargo y sorpresa fue la receta de ese día. El Bendito pudo haber puesto el 1-0 frente a Bodo Illgner, en las cinco con cincuenta, y lo tiró afuera. Jugadota del Pibe y la Gambeta. Unos minutos después, Rincón dejó regados a tres en la banda izquierda sacó un globo que cayó entre los dos centrales, todo para la Gambeta Estrada que cabeceó por encima del larguero. Perdimos otro. En el segundo tiempo parecía que la tercera era la vencida. La Gambeta quedó mano a mano con Illgner luego de una larga corrida con dos alemanes detrás. Remató duro a las manos del alemán. Otra vez nos cogíamos la cabeza. “El que no los hace…”.
Despertó Alemania. Un globo de Matthaus al travesaño y en el reboté salvó René. Remate de Voeller luego de arrastrar a media defensa colombiana: pasó rozando el palo izquierdo. “Árbitro, acabá eso”, era el grito que se oía. El empate era hazaña y estábamos sufriendo.
Pero faltaban los cuatro minutos del infierno y la gloria. Ahora por el centro, Voeller deja regados a Leonel y a Perea y se la sirve a Pierre Littbarski que sobre la carrera fusiló a René con la izquierda. Barrabás Gómez resumió toda la frustración colombiana rematando con toda ese balón contra la maldita red en el minuto 88. “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”, dijeron los tíos en el sofá. Pero por una vez el fútbol fue de merecer y este fue el ritmo: Bendito, Pibe, Rincón, Bendito, Pibe, Rincón… Tranco largo, largoooooo, balón suave por entre las piernas de Illgner. Golazo, Freddy, que lo gritó con sus tres pulmones. Toda Colombia fue a abrazarlo al banderín, los titulares y los suplentes, vestidos con chaquetas al estilo del Cole, se montaron sobre los hombros del Coloso de Buenaventura: “…Por eso pasan estas cosas, porque Dios es colombiano”, dijo Edgar Perea en la narración de televisión y Colombia entera lo gritó a rabiar.
El país descansaba por unos minutos de un año, que apenas en junio, había dejado dos candidatos presidenciales asesinados, bombas y masacres en medio de la guerra contra los narcos.
Ya en la calma, Maturana lo narró con su tono profesoral: “El momento en que Pibe hace el pase después de esas paredes, yo estoy viendo, estoy dolido porque siento que el partido lo vamos perdiendo y no merecíamos perder. En el primer paso siento que Freddy ya tenía que darle el pase a la Gambeta, pero al segundo no hay visión, Freddy avanza dos pasos, el arco se tapa y de pronto este hombre la tira por debajo y hace un ejercicio de justicia”.
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Una exposición de la Universidad EAFIT con la curaduría e investigación de Universo Centro