1993
El 5-0

Celebración del 5-0. Fotografía de Henry Agudelo. Archivo Biblioteca Pública Piloto.

Maradona ambientó el partido con sus declaraciones para el Canal 13 tres días antes del partido: “Ellos no pueden romper la historia, ellos no deben romper la historia, los argentinos debemos seguir históricamente como estamos: Argentina arriba y Colombia abajo”. La declaración histórica no cayó nada bien en nuestra geografía: “Les vamos a ganar a esos maricas”, le dijo Luis Carlos Perea a Alexis Mendoza, su compañero en la zaga colombiana, en el Hotel Tequendama antes del viaje. Colombia estaba en el mundial y Argentina tenía necesidades en esa última fecha de la clasificación a USA 94, el 5 de septiembre, sí, ¡CINCO! Los dirigidos por Basile venían de empatar 0-0 con Paraguay en casa y Colombia de golear 4-0 a Perú en Barranquilla. Algo se veía venir. Colombia aterrizó en Ezeiza el 3 de septiembre a las 6:44 p. m. No hubo cordón policial para montarse al bus, solo insultos y escupitajos. 

El 5 todo fue silencio en el camerino colombiano. Al contrario de la algarabía triunfalista de un equipo invicto en la eliminatoria, todos recordaron la calma. Maturana siguió con la historia: “…Este es un momento histórico, ustedes verán si quieren alargar esto o asegurar desde hoy el tiquete a Estados Unidos”. El Tino en el calentamiento salió simulando una llamada por celular, sí, en el 93, cuando el celular era para la sala de crisis de la Casa Blanca. 

Comenzó el partido con 58 000 aficionados aunque las buenas reseñas hablan de 10 000 bajo cuerda. Batistuta le tocó el balón a Leo Rodríguez a las 6:01 p. m. Los primeros 10 minutos fueron argentinos. A los 13 minutos Barrabás levantó a Redondo, tenía los 33 de Cristo, y la pata más brava del combinado patrio. Si hablamos de historia, hablamos de batallas: “No paramos un minuto de putearnos, todo fue un solo madrazo de noventa minutos”, dijo Alexis Mendoza unos años después. 

En el primer tiempo los argentinos se enteraron del gol de Perú en Lima y las cosas se pusieron mal para el ego. A los 41 minutos fue el primer golpe, Valderrama a Fredy, tranco largo, gambeta corta y Altamirano y Goycochea a comer grama. Fredy, a cantarlo al banderín, el Tino saltó a su espalda y se sumó el Pibe a la espalda de Faustino para armar esa hermosa escalera. Una foto para guardar en la billetera. 

En el segundo tiempo, Asprilla, el hombre que resuelve, puso el 0-2 a los cinco minutos después de romperle el chasis a Borelli y rematar cayéndose entre las piernas de Goycochea. 

Antes del cuarto gol Adolfo Pérez, comentarista de Caracol Televisión, nos dio permiso a todos: “Ya puede sacar el aguardiente”, dijo con su tufo y emoción, seis segundos después llegó el cuarto, otro de Asprilla, el más lindo del más lindo baile.

En el minuto 86, dos minutos después del quinto, Simeone le metió el codo con toda al Tren en la boca y le dijo: “Te mato, negro hijo de puta”. Era roja. Barrabás corrió donde el juez, el uruguayo Ernesto Filippi, y le dijo: “No lo vaya a echar, señor juez. No lo vaya a sacar del partido porque después dicen que les ganamos porque tenían diez. No nos vaya a hacer eso”. Filippi, que según el Chonto ya venía disfrutando el baile, le respondió: “No lo echo, está bien, pero háganle otro gol a esos hijos de puta”.

El juego terminó con diez segundos de adición. Filippi se compadeció.

Maradona miraba desconcertado desde la tribuna, todo el Monumental aplaudía, no quedaba de otra, las manos de dios se sumaron al aplauso. 

Lo demás es historia.

Celebración del 5-0. Fotografía de Henry Agudelo. Archivo Biblioteca Pública Piloto.

Línea de tiempo

Una exposición de la Universidad EAFIT con la curaduría e investigación de Universo Centro